El presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó de «venganza» el aparente intento del exministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva, por destituirlo con la ayuda de Estados Unidos mediante contactos con asesores cercanos a la administración de Donald Trump.
«Durante meses he sido objeto de injurias por parte del señor Leyva», denunció el mandatario en un mensaje en X, donde buscó «responder a lo que considera un acto de venganza canalla y bárbaro, de alguien que simplemente intentó ayudar de corazón».
«Nombré a Leyva como canciller porque creí, sin ningún interés político, que se lo merecía al final de su vida«, destacó.
Así respondió Petro a las informaciones de «El País» sobre grabaciones obtenidas por ese medio y fuentes cercanas a congresistas republicanos, que indicaban que Leyva había intentado acercarse al secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, para que ayudara a generar presión internacional que llevara a su destitución.
Leyva, inhabilitado por diez años a partir de noviembre de 2024 por un caso de corrupción relacionado con la licitación de pasaportes, publicó en abril una carta acusando a Petro de tener un «problema de drogadicción», que, según él, comparte con su jefe de gabinete y ministro del Interior, Armando Benedetti, a quien calificó de «enfermo». También acusó a su sucesora, la ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia, de satisfacer «necesidades personales» del mandatario.
Petro, a su vez, tildó las acusaciones de Leyva como «suposiciones propias de un chisme de corredor» y expresó su descontento por la presencia del hijo de Leyva en numerosos eventos internacionales, donde lo describió como «un lobbista aprovechándose del cargo público de su padre».
«El caso de Leyva me lleva a pensar en la conducta de lo que denomino oligarquía, a la que definitivamente pertenece Leyva, cuya doble moral es evidente», sostuvo Petro. Aseguró que esta «oligarquía» ve «el Estado como algo heredable, con derecho a negocios con el erario».
«Son incapaces de establecer relaciones basadas en el respeto mutuo y los argumentos. Es ingenuo esperar que lo hagan. Desde hace dos siglos, la traición, el asesinato y la mentira son sus normas. El acuerdo nacional se convierte en una ilusión. Traicionan, aunque siempre insistan en el acuerdo y la paz», comentó.
Así, destacó que «Colombia es hermosa, pero también tiene mucha oscuridad en su historia«. «Ocultan a presidentes de raíces indígenas o afrodescendientes, han asesinado a quienes se opongan al poder, y han empobrecido a grandes sectores de la población al destruir la educación pública y enriquecer sus negocios», denunció.
El mandatario colombiano admitió que «fue engañado» al pensar que Leyva «tenía una verdadera vocación de paz», recordando su compromiso a lo largo de décadas con el proceso de paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). «Creí que había sido perseguido por esto. Ahora, tras conocerlo, creo que buscaba otras cosas menos altruistas en la paz», afirmó.
En ese contexto, se mostró «convencido» de que «el proceso de licitación de los pasaportes en la Cancillería estaba marcado por la corrupción desde su inicio«. «En el Consejo, ordené detenerlo porque el pliego de condiciones ya había seleccionado al ganador. Leyva dejó que avanzara demasiado, en contra de mis instrucciones, y al finalmente suspenderlo, incurrió en irregularidades que arruinaron su vida pública», criticó.
«Se habla de la presencia de su hijo en un hotel en el extranjero, tratando este tema. Me desagradaba que en mis viajes oficiales siempre estuviese presente su hijo en las comidas de mi delegación. Eso no lo mencionó en sus cartas», relató Petro, atribuyendo los «comportamientos extraños» que Leyva le acusa a una «adicción a la libertad».
(Imagen: Fernando Vergara (AP))
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