Rodrigo Ubilla, exsubsecretario y actual consejero de Evelyn Matthei, explicó que no asumió el cargo de jefe de campaña presidencial debido a la necesidad de introducir nuevos liderazgos generacionales. Así, el rol de generalísimo pasó a Diego Paulsen, a quien describió como “extremadamente competente”.
En una entrevista con La Tercera, Ubilla también comentó sobre el crecimiento de José Antonio Kast en las encuestas, enfatizando que mientras él se prepara para ganar, Matthei lo hace con el objetivo de “ganar y gobernar”.
Ubilla analizó el triunfo de Jeannette Jara en la primaria oficialista, señalando que su éxito se debe a su habilidad para contar una historia personal con empatía y a una estrategia que desvinculó su imagen del Partido Comunista. No obstante, advirtió que la elección se realizó con una baja participación, alrededor del 9% del padrón.
Respecto a las encuestas, Ubilla expresó dudas sobre los datos proporcionados por Cadem, argumentando que “fueron recolectados antes de la elección y con una metodología obsoleta”. Predijo un “escenario electoral ajustado, con tres candidatos cercanos al 20% de apoyo, similar a lo ocurrido con Boric y Kast en 2021”.
Ubilla sostiene que “la elección presidencial se definirá por quién logre interpretar mejor la agenda ciudadana de 2025, centrada en preocupaciones sobre seguridad, economía y gobernabilidad”. Para él, no es suficiente ganar: “Lo más crucial es ser capaces de gobernar”.
Al ser consultado sobre las críticas a la falta de relato en la candidatura de Matthei, afirmó que “la unidad de la oposición será fundamental en la primera vuelta. A pesar de las diferencias, es posible converger en propuestas coherentes”. También subrayó la importancia de fortalecer la estrategia parlamentaria, advirtiendo sobre el riesgo de perder senadores en las regiones si la oposición compite dividida.
Ubilla defendió el posicionamiento de la exministra en la actual contienda presidencial y los retos estratégicos de su campaña, resaltando su trayectoria política, incluyendo su influencia en la creación de un millón de empleos durante el gobierno de Sebastián Piñera y la implementación del posnatal de seis meses. “Tiene una historia que la distingue, y eso no debe ser visto como negativo”, sostuvo.
En cuanto a la supuesta dualidad en el mensaje de Matthei entre ser empática y firme, Ubilla comparó su enfoque con el de la ministra Jara, argumentando que los líderes políticos deben mostrar diferentes dimensiones personales y técnicas, vitales para gobernar.
Respecto al ascenso de José Antonio Kast, Ubilla opinó que “la diferencia entre ambos se centra en los objetivos: Kast se prepara para ganar; Matthei lo hace para ganar y gobernar”. Criticó el estilo comunicacional del líder republicano, mencionando que “su ritual semanal de presentar un eslogan y dos bajadas de fuerza no es suficiente para gobernar”.
Ubilla evitó realizar una autocrítica directa sobre la campaña de Matthei, pero reconoció que “cada fase ofrece nuevas oportunidades. La competencia sigue abierta y el escenario cambiará a medida que avance el calendario electoral”.
Respecto al fenómeno del “fuego amigo” y la comparación que hizo Matthei entre Kast y el diputado Johannes Kaiser, Ubilla defendió el enfoque diferenciador: “Cada candidato debe rendir cuentas de su trayectoria política, de sus logros y fracasos”. Añadió que Kast enfrentará cuestionamientos por su derrota en la segunda vuelta de 2021 y su participación en el fallido proceso constitucional.
Sobre la viabilidad de una doble representación de la derecha en la segunda vuelta, Ubilla fue enfático: “Es imposible. Convertirse en el candidato del sector alinea fuerzas parlamentarias y estructuras clave, lo que hace relevante la competitividad real. Matthei tendría un techo más alto frente a Kast, especialmente por su capacidad de representar un espectro más amplio del electorado, incluyendo a quienes respaldaron el rechazo constitucional”.
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