En 1842, el empresario estadounidense William Wheelwright propuso un proyecto para conectar Santiago con Valparaíso mediante un tren. Con una visión más ambiciosa de lo que podríamos imaginar hoy, el Congreso Nacional aprobó su proyecto siete años después, otorgándole derechos exclusivos por tres décadas para la construcción y operación del ferrocarril.
Diez años después de su presentación, el 1 de octubre de 1852, empezaron las obras. El diseño de la vía incluía viaductos, terraplenes y zanjas, y su recorrido pasaba por La Calera y Quillota, formando una auténtica herradura.
Sin embargo, al igual que sucede en la actualidad, los altos costos hicieron que los empresarios estadounidenses se retiraran del proyecto, siendo el presidente Manuel Montt quien finalizó la obra.
En 1855, la línea férrea alcanzó Viña del Mar, quedando pendiente el último trecho hasta la Estación Puerto. Para ese entonces, el mismo Presidente Montt, mediante un decreto, decidió que el ferrocarril pasara a ser administrado por el estado.
En 1862, Santiago ya estaba conectado con Valparaíso, pero tuvo que pasar un año más para que el tren comenzara a operar. Esto se logró en 1863, pero solo para el tramo entre Santiago y Quillota.
La inauguración oficial fue el 14 de septiembre de 1863, y el trayecto entre Quillota y Valparaíso se inauguró al año siguiente, en 1864.
Seis años después, se construyó el ramal hacia Los Andes, y en 1870, el tren llegó a San Felipe, conectándose con el tren Trasandino que unía Mendoza con Chile.
Con el paso de los años, en 1921 se electrificó la vía, usando corriente continua de 3 mil voltios e instalando subestaciones cada 40 kilómetros, alimentadas por la red pública.
En 1986 ocurrió lo que se conoce como la mayor tragedia ferroviaria del país: el accidente de Queronque, donde en Limache colisionaron dos automotores. El expreso AES-16, acoplado al AES-4 que iba de Valparaíso a Estación Mapocho, chocó de frente con el automotor AES-9 de Los Andes-Puerto, que transportaba sus dos vagones. Ambos trenes llevaban casi mil pasajeros en total.
Tras este accidente y la clausura de la Estación Mapocho tras una remodelación fallida, el tren Santiago-Valparaíso dejó de operar. Hubo un intento de reactivarlo en el verano de 1992, desde Alameda hasta Puerto, pero la baja afluencia de pasajeros resultó en su cierre definitivo el 8 de marzo de ese mismo año.
Desde 2019, ha habido numerosos anuncios. El presidente Piñera anunció una licitación internacional para el tren. También consorcios internacionales como TVS y Agunsa propusieron nuevos trazados, uno de ellos pasando por Casablanca, pero finalmente, Gabriel Boric decidió mantener la ruta original con nuevas estaciones, que serán: Quinta Normal, Batuco, Til Til, Llay Llay, La Calera, Limache y El Salto.
Por ahora, la historia del tren está en espera. No sabemos qué sucederá con él. Queda claro que la historia del trayecto Santiago-Valparaíso ha estado llena de obstáculos, y hoy estamos ante un nuevo capítulo que esperamos que el próximo Gobierno logre concretar, iniciando con la extensión del servicio desde Puerto Limache hasta La Calera.
Con Información de puranoticia.pnt.cl



