El primer mes de invierno ha sido el más seco en el Gran Santiago desde 1998, y advierten que el 2025 podría cerrar con un déficit.

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Desde el 21 de junio, inicio del invierno, hasta antes de las lluvias pronosticadas para esta semana, solo se han registrado 10 milímetros de precipitaciones en el Gran Santiago, según la estación de Quinta Normal de la Dirección Meteorológica de Chile.

Comparando con años anteriores en la misma época, este inicio de invierno es el más seco desde 1998, que estuvo marcado por una megasequía.

El climatólogo de la Universidad de Santiago, Raúl Cordero, informó a La Tercera que este patrón de lluvias escasas y temperaturas inusualmente altas en pleno invierno confirma la tendencia de inviernos cada vez más áridos.

En el primer mes del invierno de 2024 se registraron 72,8 milímetros de agua, casi ocho veces lo que ha caído este año. En contraste, en 2019 se acumuló 147,8 mm, siendo el más lluvioso en años recientes. En 1986 y 1998 no se registraron lluvias.

Este mes ha sido extraordinariamente seco, al igual que el año pasado, explica el investigador. Esto se debe principalmente a la influencia del anticiclón del Pacífico y a una oscilación antártica positiva. Según Cordero, un valor positivo en la oscilación antártica significa que las tormentas tienen menos probabilidad de llegar a la zona central desde el sur del país.

«Este fue el caso en 2024 y nuevamente en 2025», apunta. El climatólogo señala que el valor máximo de la oscilación antártica a principios de julio fue +3, el más alto en al menos un año.

“Cuando está tan positiva, disminuyen las posibilidades de recibir precipitaciones, pues las tormentas tienen menos oportunidad de trasladarse desde latitudes más sureñas hacia el centro. Esta situación ha sido recurrente en los últimos 30 días,” añade el académico.

Sin embargo, ese periodo ya ha pasado. Actualmente, la oscilación antártica muestra valores negativos, lo que significa que las posibilidades de recibir tormentas que afecten la zona central han aumentado. Se espera que las lluvias lleguen en la madrugada del lunes.

No obstante, Cordero advierte que, a pesar de que puedan haber precipitaciones durante el resto del invierno y la primavera, la escasez de lluvias en julio podría resultar en un déficit hídrico al final del año.

Aún así, los déficits en el Gran Santiago no alcanzan niveles críticos, por ahora. A pesar de la poca lluvia en julio, Cordero recalca que el déficit se mantiene alrededor del 25%, lo que es relativamente moderado.

“Por lo tanto, si las precipitaciones en agosto se acercan a los niveles normales, podríamos cerrar el año con déficit, pero sin que ello comprometa el suministro de agua en las grandes ciudades,” concluye.

Las reservas de agua en Chile dependen en gran medida de las lluvias, así como de la nieve. A pesar de que julio ha sido seco, las nevadas fueron suficientes, señala el climatólogo. “No hubo superávit, pero sí se acercaron a valores típicos, lo que explica la baja probabilidad de problemas en el abastecimiento de agua,” menciona.

Sin embargo, también se han registrado altas temperaturas este mes, incluyendo dos olas de calor en julio. “Aun con esto, el riesgo de racionamiento ha disminuido en la zona central,” asegura.

¿Se anticipa que los futuros julio sean secos o es esto una anomalía? Según Cordero, se prevé que los inviernos serán cada vez más secos con el tiempo. “Esto no implica que no haya precipitación, pero es más probable que los años sean menos lluviosos.”

La falta de lluvias en el mes no preocupa al climatólogo. De hecho, menciona que junio es tradicionalmente el mes más lluvioso en la zona central y, aunque ha sido seco hasta ahora, hay optimismo para la primavera, lo que permitirá evaluar si el riesgo de racionamiento ha desaparecido.

“El año pasado fue benévolo, al igual que el 2023. Parece que este año no será favorable en términos de precipitaciones. Recordemos que recientemente hubo riesgo de racionamiento en las grandes ciudades, superando déficits del 50% y 60%.”

Es poco probable que eso ocurra este año. Sin embargo, ¿qué se anticipa a futuro? “Es probable que en el futuro tengamos más años de déficit que de superávit”, concluye el especialista.

PURANOTICIA

Con Información de puranoticia.pnt.cl

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