«Es evidente que ahora hay más incendios por la noche y que la duración de la temporada de riesgo de incendios ha aumentado debido al cambio climático«, comenta el especialista.
Un factor adicional que influye en los incendios es la transformación del paisaje en España, donde se han abandonado las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales en favor de actividades más lucrativas.
Fernández García explica que «en el pasado, el paisaje estaba caracterizado por pequeños huertos y fincas que eran cuidadas por sus propietarios. Sin embargo, muchas han quedado desatendidas, lo que ha permitido que la maleza y otras plantas crezcan, creando un entorno más homogéneo donde el fuego se propaga con mayor rapidez».
El crecimiento económico ha llevado a muchos españoles a dejar el campo por las ciudades, resultando en extensas áreas despobladas donde grandes terrenos carecen de uso y mantenimiento, como en algunas de las regiones noroccidentales que han sufrido este verano.
En este momento, los esfuerzos se enfocan en la extinción, y posteriormente se llevará a cabo la búsqueda de responsabilidades; sin embargo, los expertos piden mayor atención a la prevención.
«Está claro que el monte no se gestiona adecuadamente», señala Fernández García, quien identifica algunos errores cometidos en su país.
«Las normativas limitan prácticas que solían ser comunes, como las quemas controladas, y hemos aprendido que en muchas ocasiones, un poco de fuego para eliminar rastrojos y maleza puede ayudar a evitar incendios mayores en el futuro«.
Fernández García opina que es necesario explorar alternativas para poner en valor el suelo forestal y promover algún tipo de ocupación y explotación agrícola.
Otros especialistas advierten que la inversión pública destinada al mantenimiento y limpieza de los bosques ha disminuido en los últimos años, y muchos propietarios privados carecen de los recursos o subvenciones necesarias para gestionar sus terrenos forestales.
(Imagen: EPA)
PURANOTICIA // BBC MUNDO
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