El ministro de Educación, Nicolás Cataldo, destacó los principales retos del sistema universitario chileno, centrándose en el debate sobre el copago, la consolidación de la gratuidad, la autonomía institucional y la violencia escolar. En el foco de sus declaraciones se encuentra el proyecto que establece el Fondo de Financiamiento Solidario (FES), actualmente en análisis legislativo.
En una conversación con la radio Universidad de Chile, Cataldo indicó que la próxima etapa legislativa girará en torno al financiamiento de las universidades, especialmente el copago. Afirmó que “el FES introduce restricciones a los cobros sin regulación”, lo que ha suscitado preocupación entre los rectores, particularmente de las instituciones estatales.
“El FES presenta una característica que limita la lógica de cobrar copagos sin las regulaciones necesarias. Este es el tema central que necesitamos resolver en el Senado. Reconozco que es el aspecto más relevante a considerar para mejorar el proyecto”, señaló.
El ministro atribuyó esta dependencia de los aranceles a las reformas de los años 80, que aún afectan el modelo de financiamiento. En este contexto, comentó que el sistema carga con tensiones que hoy se manifiestan en el debate sobre el financiamiento tanto estudiantil como institucional.
“Chile tiene algunos de los aranceles más altos del mundo, solo detrás de Estados Unidos, Inglaterra e Irlanda. No obstante, los salarios de los profesionales no son comparables y el nivel de endeudamiento que se genera es considerablemente superior”, argumentó.
Además, cuestionó que universidades con estándares inferiores a los de la Universidad de Chile o la Universidad Católica «cobran incluso más caro”, lo que abrió la discusión sobre la posibilidad de regular más estrictamente los cobros de aranceles.
Sobre la política de gratuidad, Cataldo instó a evitar modificaciones radicales antes de que se cumpla una década desde su implementación. A su juicio, es esencial evaluar su impacto de forma integral y reflexiva.
“No estoy a favor de cambios drásticos en políticas públicas antes de que se cumpla una década de su desarrollo. Creo firmemente en la necesidad de evaluarlas, ya que muchas veces las iniciativas terminan siendo absorbidas por estructuras anteriores que no se transforman adecuadamente”, aseguró.
El ministro también reflexionó sobre el papel de las universidades en relación a desafíos como el cambio climático y la inteligencia artificial. En este sentido, defendió la autonomía institucional no solo desde el punto de vista económico. “La autonomía no se relaciona únicamente con cuanto cobran, sino con la libertad de desarrollar su potencial, la libertad de cátedra y la capacidad de enfrentar los desafíos de la sociedad a largo plazo”.
Consultado sobre el aumento de casos graves de violencia escolar tras la pandemia, reiteró que los colegios siguen siendo espacios seguros, pero criticó que el debate se limite a medidas aisladas como los detectores de metales.
“Estamos discutiendo sobre detectores de metales por dos colegios cuando en Chile hay 11 mil. Las medidas puramente represivas no han sido efectivas. Necesitamos un enfoque integral que combine seguridad con apoyo socioemocional”, explicó el ministro.
Finalmente, resaltó el plan piloto de bienestar socioemocional que comenzó este año, el cual se expandirá a nivel nacional en 2026. El objetivo, comentó, es recuperar el sentido de la jornada escolar completa. “El gran desafío identificado es que los estudiantes no están teniendo una experiencia satisfactoria en la escuela, y debemos convertirla en una experiencia significativa.”
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Con Información de puranoticia.pnt.cl



