La Corporación Chilena de la Madera (Corma) manifestó su preocupación por los posibles efectos de un nuevo arancel del 10% en las importaciones de madera blanda y aserrada a Estados Unidos, anunciado recientemente por el presidente Donald Trump.
“Ante la posible implementación de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos a las exportaciones chilenas de madera, desde Corma queremos transmitir nuestra gran preocupación por el impacto que esta medida podría tener en un sector que ya enfrenta una crisis estructural”, afirmó el gremio en un comunicado.
Además, destacan que “más allá de un asunto bilateral, estas acciones tendrán repercusiones globales, ya que alteran la distribución de aranceles entre diferentes proveedores, afectando así el mercado internacional de la madera”.
“Esta incertidumbre afectará a todo tipo de empresas, especialmente a las pequeñas y medianas, que carecen de los recursos necesarios para gestionar estas dificultades en un contexto internacional complicado, además de enfrentar un mercado interno debilitado. Los 169 aserraderos formales que han cerrado en los últimos cinco años son prueba de la vulnerabilidad que atraviesan nuestras pymes del sector maderero”, señalaron.
Asimismo, criticaron que “estos aranceles, que difieren de los impuestos en la primera etapa, se justifican bajo la premisa de seguridad nacional”. No obstante, puntualizaron que “desde el principio se ha evidenciado que las exportaciones chilenas, que son sumamente importantes para nuestro país, representan un volumen muy pequeño para Estados Unidos, y no afectan su abastecimiento interno”.
En este contexto, añadieron que los productos chilenos son complementarios a los que se producen en EE.UU., no generan competencia desleal y provienen de bosques manejados de manera sostenible, cumpliendo con los más altos estándares ambientales.
Sobre este tema, señalaron que es crucial analizar la perspectiva de EE.UU. “El hecho de que ellos consideren la madera como un sector estratégico y una cuestión de seguridad nacional no es casual y es algo que Chile debería tener en cuenta. Nuestro país necesita valorar el sector forestal con la misma seriedad, dado que, además del crecimiento económico y la creación de empleo, esta actividad es fundamental para la transición hacia una bioeconomía baja en carbono”.
Por esa razón, sostuvieron que se debe “fortalecer a las pymes, implementar políticas que fomenten la reforestación y promover nuevos usos de la madera en la construcción, biomateriales y bioproductos, en línea con los compromisos climáticos del país”.
Los nuevos aranceles, que se aplicarán en dos fases, comenzando el 14 de octubre y el 1 de enero, también incluirán una tasa del 25% sobre los envíos de muebles de cocina, tocadores y productos de madera tapizados.
(Imagen: Corma)
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