En la clausura del Seminario Internacional “Territorio y Orden Público: Liderazgo Local ante la Inseguridad”, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, ofreció un diagnóstico crítico sobre cómo Chile ha manejado la seguridad en las últimas décadas. Según sus palabras, el país “vive de la contingencia”, lo que, en su opinión, ha dificultado la creación de políticas estables, coherentes y sostenibles.
Cordero destacó que las cifras delictuales presentan patrones recurrentes, pero que ningún gobierno, ni siquiera aquellos de un mismo sector, ha logrado mantener la continuidad de los programas establecidos. “Interrumpen iniciativas y piensan que el nuevo gobierno puede tener mejores ideas que el anterior”, comentó. Resaltó que esta práctica ha obstaculizado proyectos esenciales como la persecución penal integrada y la coordinación interinstitucional. “Durante veinticinco años hemos visto cómo se cortan programas repetidamente. Los problemas son los mismos”, enfatizó.
El ministro también criticó que la respuesta del Estado siga siendo, en su mayoría, reactiva, centrada únicamente en patrullajes y controles policiales. Propuso un avance hacia modelos respaldados por evidencia, con métricas claras y una fuerte adaptación a las territoriales, recordando que “no es lo mismo aplicar una política en el ámbito nacional que en una comuna o barrio específico”. Entre los ejemplos mencionó decisiones urbanísticas —como subdivisiones o la instalación de luminarias— que no toman en cuenta su impacto en la seguridad. También observó que instituciones como Aduanas o el Servicio de Impuestos Internos, creadas con otras finalidades, son hoy fundamentales en la lucha contra el crimen organizado, pero siguen funcionando sin la debida articulación.
Otro tema abordado fue el sistema penitenciario, cuyo crecimiento calificó como “un efecto secundario de las políticas de seguridad que nadie desea discutir”. Advirtió sobre la impracticabilidad de continuar expandiendo indefinidamente la infraestructura carcelaria, así como la falta de intervención estatal en materia de reinserción.
Cordero también subrayó la importancia de los municipios en la prevención, el apoyo a víctimas y el trabajo con jóvenes en situaciones de riesgo, señalando que el 75% de los delitos cometidos por adolescentes se concentra en su propia comuna. “Los gobiernos locales son esenciales; la seguridad no puede sostenerse sin ellos”, afirmó.
El seminario, que contó con la participación del exsenador Pablo Longueira en el panel “Seguridad Ciudadana: ¿Derecho o Privilegio?”, concluyó un evento organizado por la ACHM junto a AMUR y Amuch. Las autoridades y expertos coincidieron en la necesidad de un sistema de seguridad integrado en Chile, que sea continuo y que contemple una visión estratégica que vaya más allá de la urgencia del día a día.
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Con Información de puranoticia.pnt.cl



