Contaminación lumínica: la nueva norma ha recibido 282 denuncias y advierte sobre su impacto en la fauna, la salud y la astronomía.

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La contaminación lumínica afecta más que solo el brillo de los cielos nocturnos, dificultando la observación astronómica, un asunto especialmente crítico para Chile, un país clave en el ámbito de la astronomía.

Este fenómeno también perjudica a la fauna silvestre y tiene un impacto negativo en la salud de la población.

Esta inquietud motivó la implementación de una norma del Ministerio del Medio Ambiente que entrará en vigencia en octubre de 2024, implementándose gradualmente en el país.

Hasta la fecha, la nueva regulación ha recibido 282 denuncias, lo que representa el 70% de las denuncias registradas bajo la norma anterior (401) de 2012. Esta última solo aplicaba en las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, aunque la Superintendencia de Medio Ambiente también recibía informes de otras áreas.

Tras la entrada en vigor de la nueva norma, la región Metropolitana ocupa el primer lugar en denuncias (115), considerando tanto el año pasado como el actual. Le siguen Coquimbo (76) y Antofagasta (20).

Carlos Guerra, doctor en Biología de la Universidad de North Texas y académico de la Universidad de Antofagasta, señala que la luz artificial nocturna causa un grave daño a aves como la golondrina de mar negra y la garuma.

“Las especies se mueven en el desierto durante la noche o el amanecer debido a la radiación solar. A lo largo de millones de años, han aprendido a interpretar las señales naturales de luz, como el amanecer y la posición de las estrellas. Pero de repente, surge el ser humano, instalando luces artificiales que confunden a las aves, como la golondrina de mar, que está en peligro de extinción”, explica el experto en fauna silvestre.

“Miles de ellas mueren desorientadas por la luz artificial nocturna”, añade Guerra.

Con respecto al incremento de denuncias, la superintendenta del Medio Ambiente, Marie Claude Plumer, lo atribuye a una causa clara: “La nueva norma se ocupa de una problemática transversal en nuestro país que ya veníamos observando”.

Plumer, quien asumió el cargo en 2023 a través del Sistema de Alta Dirección Pública, destaca que “la contaminación lumínica es un problema frecuentemente ignorado, pero que afecta la salud, altera los ecosistemas y deteriora la calidad de los cielos nocturnos para la astronomía y el desarrollo científico”.

“Estamos comprometidos a asegurar el cumplimiento de la norma, por lo que estamos intensificando la supervisión con un fuerte enfoque preventivo”, agrega Plumer.

La norma abarca el alumbrado publicitario, deportivo y ornamental, y en octubre de 2026 se ampliará al alumbrado público e industrial.

PURANOTICIA

Con Información de puranoticia.pnt.cl

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