La nación caribeña, que cuenta con 9,6 millones de habitantes, perdió su principal fuente de petróleo tras la captura, el 3 de enero, del expresidente venezolano Nicolás Maduro, cuyo gobierno aseguraba el suministro de combustible a la isla.
«Se avecinan tiempos difíciles», advirtió el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en un discurso realizado el 5 de febrero, que precedió al anuncio de un plan extraordinario de ahorro energético.
Con la salida de Maduro y bajo la dirección de su sucesora, Delcy Rodríguez, el gobierno de Estados Unidos declaró que no permitiría la exportación de petróleo venezolano a Cuba y amenazó con aranceles a cualquier país que interfiriera en el suministro de crudo.
La isla, que está bajo un embargo comercial estadounidense desde 1962, enfrenta una grave crisis económica caracterizada por cortes prolongados de electricidad y escasez de combustible, medicamentos y alimentos.
Según expertos en seguimiento del transporte marítimo, durante las últimas semanas, no ha llegado a Cuba ningún buque petrolero ni combustible extranjero.
Esta semana se implementaron medidas de emergencia para conservar las reservas de combustible de Cuba, que se están agotando rápidamente.
El gobierno ha cerrado universidades, reducido el horario escolar y la semana laboral, y recortado significativamente el transporte público, además de limitar la venta de combustible.
Asimismo, se ha reducido el personal en hospitales.
La Organización de las Naciones Unidas expresó el viernes su profunda preocupación por la crisis que enfrenta Cuba.
(Imagen: Getty Images)
PURANOTICIA // BBC MUNDO
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