Las galerías de arte del Zócalo de Centex inaugurarán el próximo sábado 11 de julio, a las 12:00 horas, la exposición póstuma del artista visual chileno Juan Castillo titulada «El final no es el final». Esta muestra cumple uno de los últimos deseos del creador: volver a presentar su obra en Centex, espacio con el que mantuvo una relación profunda durante sus últimos años.
La exposición representa más que una nueva muestra: es el cumplimiento de una voluntad afectiva de Castillo respecto a este lugar ubicado en Sotomayor 233. Durante sus estadías en Valparaíso, el artista pasaba días enteros en Centex, tejiendo vínculos con las personas del edificio a través de conversaciones, complicidades y afectos que se intensificaron con los años.
Radicado en Suecia desde 1986, Juan Castillo mantuvo siempre un vínculo activo con Chile, alternando sus tiempos entre el país escandinavo y su tierra natal, lo que le permitió desarrollar obras y colaboraciones en distintos lugares del mundo como España, Cuba, Holanda, Australia y Argentina.
La relación entre Centex y el artista se construyó en varios momentos. En junio de 2018, el espacio presentó dos documentales dedicados a su trabajo: «Te devuelvo tu imagen», realizado con el Gabinete de Arte Contemporáneo, y «Juan Castillo Artista Visual», de Sergio Albornoz. En diciembre de 2019, durante las movilizaciones del estallido social, Centex acogió el conversatorio «Arte y Derechos Humanos», moderado por Carlos Carroza del Instituto Nacional de Derechos Humanos, en el que participaron Castillo y el colectivo Pésimo Servicio.
En marzo de 2022, Centex inauguró la exposición «Geometría emocional», un proyecto en el que Castillo exploró la memoria del desplazamiento chileno hacia Suecia, recomponiendo un álbum familiar atravesado por la diáspora, identidad y territorio. Durante esta muestra, el artista habitó cada espacio del edificio, escribió en el piso, dialogó con las esquinas e intervino los trayectos, transformando el edificio en un cuerpo sensible. Un año después, en 2023, se lanzó en el Auditorio de Centex el Repositorio Digital Juan Castillo, iniciativa desarrollada por Alejandro de la Fuente, Rodolfo Muñoz y Camila Fuenzalida.
En 2024, Juan Castillo convocó a Fernanda López, Rodolfo Muñoz y Felipe Ríos para trabajar a partir de «Toponimia», un proyecto que se desarrolló en el Desierto de Atacama. Antes de morir, el artista encargó a los convocados terminar, articular y presentar este cuerpo de obra, que ahora se presenta como «El final no es el final».
Fernanda López recuerda que «en el transcurso de este viaje, que habitaba la memoria de quienes nos antecedieron, empezó a cohabitar la historia de él. Toponimia transitó a El falso final». Rodolfo Muñoz señala que «hurgamos en él algo que no sabíamos muy bien qué era, pero donde lo importante fue encontrarse, finalmente, con el propio rostro». Felipe Ríos comenta que «Juan Castillo —con la seriedad con que un niño respeta las reglas de un juego— imaginó, creó y dejó circular imágenes libremente, sin otro dueño que quien las observa, en un montaje eterno en que el comienzo y el final son difusos, móviles».
La muestra incluye la reconstrucción de «Minimal Barroco», obra emblemática construida a partir de entrevistas a habitantes del valle de Choapa que reflexionan sobre sus viajes más significativos. Los trabajos se complementan con un recorrido por obras previas que contextualizan el legado de Castillo. Ambas salas, la Galería Regional y la Galería Nacional, estarán dedicadas al artista.
Manuel Guerra, coordinador de Centex, señala: «Todos estos trabajos se complementan con un recorrido por obras previas que permiten contextualizar el gran legado que dejó Juan Castillo. Ambas salas, la Galería Regional y la Galería Nacional, estarán dispuestas para él, permitiéndonos cumplir su último sueño: seguir mostrando su trabajo desde Centex».
Juan Castillo Díaz nació en Antofagasta en 1952 y vivió parte de su infancia en la salitrera Pedro de Valdivia, experiencia que marcó profundamente su vida y obra. Estudió arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso y posteriormente grabado con Eduardo Vilches en la Escuela de Arte de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Entre 1978 y 1983 integró el Colectivo de Acciones de Arte, CADA, junto a Lotty Rosenfeld, Diamela Eltit, Fernando Balcells y Raúl Zurita, realizando diversas acciones e instalaciones durante la dictadura. Desde 1986 se radicó en Suecia y a partir de 1998 visitó Chile con frecuencia para colaborar con espacios culturales y proyectos vinculados a la memoria, territorio e imagen.
Con Información de g5noticias.cl




