martes, 21 de julio de 2026
Nacional

Expertos recomiendan registrar marcas internacionales de manera anticipada para evitar conflictos legales posteriores

La viralización de un video que mostraba una tienda con características similares a las de Casaideas puso en evidencia una situación que desconocen muchos emprendedores: el registro de una marca en Chile no garantiza su protección en otros países. Una chilena residente en Francia fue quien llevó a la discusión pública esta realidad, demostrando que es necesaria una estrategia jurídica que acompañe el plan de internacionalización de cualquier empresa.

Existen emprendedores que creen que el simple registro de su marca ante el INAPI o el hecho de poseer una posición relevante en el mercado chileno les asegura protección automática a nivel mundial. No obstante, la situación es completamente diferente.

Los derechos marcarios poseen carácter territorial, lo que significa que un registro otorgado en Chile protege principalmente dentro del país. Sin embargo, esto no implica registrar marcas en todos los territorios sin un criterio definido, sino identificar aquellos mercados que resulten relevantes para el negocio.

Ante esto, lo fundamental es determinar dónde se comercializará el producto, dónde se fabricará, dónde habrá distribuidores, dónde existirá presencia digital y dónde podría presentarse un riesgo comercial específico. Una vez identificado esto, es posible utilizar herramientas como el Sistema de Madrid, administrado por la OMPI, que posibilita solicitar protección marcaria en múltiples países a través de un procedimiento ordenado y efectivo.

A pesar de lo anterior, estos mecanismos no generan protección automática ni universal. Cada solicitud requiere evaluación según el país, considerando las clases de productos o servicios y las normativas de cada jurisdicción. En este contexto, el tiempo resulta fundamental, pues si un tercero se adelanta y registra la marca en otro territorio primero, las circunstancias varían de forma sustancial. Los procesos para recuperar, anular o restringir ese registro suelen ser más extensos, onerosos e inciertos que los asociados a una solicitud preventiva realizada oportunamente.

El registro de una marca no representa un gasto administrativo más, sino una inversión en uno de los activos intangibles más valiosos de la empresa, ya que concentra la reputación, la confianza de los consumidores y gran parte del valor del negocio. Solo considerar el costo financiero y reputacional de verse obligado a cambiar de nombre, modificar la identidad visual o enfrentar un conflicto en un mercado extranjero permite entender la importancia de realizar este registro.

En un contexto altamente conectado, donde el comercio electrónico y las redes sociales pueden dar proyección internacional a una marca mucho antes de que abra su primera tienda física fuera del país, la protección jurídica no puede mantenerse exclusivamente a nivel local. El caso ocurrido en Francia con la marca chilena creada por Mauricio Russo y Claudia Venegas en los años noventa enseña un valor fundamental: la importancia de anticiparse. Aunque llegar primero al mercado no siempre garantiza mayores ventas, hacerlo podría evitar tener que luchar por algo que ya era propio.

Con Información de g5noticias.cl

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Redacción.

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