El Termómetro Pyme de septiembre pone en evidencia un fenómeno que suele estar ausente del debate público: la inflación que no se ve. Si bien las cifras oficiales de precios se mantienen relativamente controladas, un 77% de las micro, pequeñas y medianas empresas del país enfrenta incrementos en sus costos operacionales que, en la práctica, no consigue transferir a sus clientes.
Según el sondeo que PROPYME realiza en su comunidad y cuyos datos analiza DefensaDeudores.cl, apenas un 17% de las empresas afectadas ha logrado aumentar sus precios de venta para compensar ese ajuste. Las demás debieron absorberlo por otras vías: un 38% disminuyó su margen de ganancia, un 11% admite operar directamente con pérdidas y un 7% tuvo que desvincular trabajadores.
Esta asimetría no es accidental. A diferencia de una empresa grande, una pyme casi nunca cuenta con poder para fijar precios: compite con la informalidad, con el retail y con proveedores que sí pueden traspasar sus propios costos hacia abajo en la cadena de pago. Así, la presión de costos acaba concentrándose en el eslabón con menor respaldo financiero para soportarla.
Las demás cifras de septiembre ratifican que ese margen ya no resiste más: un 73% de las empresas financia su operación con recursos personales de sus dueños, y los despidos alcanzan un 36% en el último mes. No es que las pymes gestionen mal sus negocios, sino que llevan meses operando con un margen que dejó de ser sostenible.
Frente a este panorama, la respuesta no puede reducirse a esperar que una empresa entre en mora para activar los mecanismos de la Ley de Reorganización y Liquidación. Cuando el deterioro puede preverse en el margen operacional —como lo muestra este mismo sondeo mes a mes—, debería existir una vía de renegociación anticipada, más simple y menos costosa que un proceso concursal, que permita a una pyme reestructurar sus pasivos con proveedores, bancos y el Fisco antes de que un problema de rentabilidad se convierta en uno de insolvencia.
Con Información de g5noticias.cl




