Investigadores de la Universidad de O’Higgins y de INIA La Platina se reunieron en San Javier, en un seminario apoyado por Viña Erasmo, para analizar el valor de la cepa País y otras variedades criollas, así como el aporte de la genética y la dendrocronología para reconstruir la historia de parras y bodegas patrimoniales, conocimientos considerados claves para el porvenir de la vitivinicultura chilena.
El Centro Cultural Jerónimo Lagos de San Javier fue la sede del encuentro, denominado «Viñedos ancestrales con valor patrimonial: Las huellas en la madera y su legado para el futuro de la vitivinicultura chilena». La jornada reunió disciplinas como patrimonio, historia, genética, dendrocronología y vitivinicultura, y contó con el respaldo de Viña Erasmo.
En la actividad participó el Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), representado por el académico Alejandro Venegas-González, responsable del Laboratorio de Dendroecología (DendroEcoLab) del instituto. Junto al investigador Diego Pillado, ofreció la charla «El tiempo escrito en la madera: dendrocronología y patrimonio vitivinícola», en la que presentó los resultados de un estudio centrado en parras antiguas de cepa País, una de las primeras variedades cultivadas en Chile, y en las bodegas patrimoniales vinculadas a ellas.
«Estas parras alcanzan hasta 160 años. En las bodegas, que son estructuras patrimoniales antiguas, tanto las vigas como los pilares son de roble común, provenientes de árboles que vivieron entre los años 1153 y 1880. Al ser árboles tan longevos, su madera es muy resistente, por lo que estas estructuras todavía se conservan y mantienen su función de soporte», señaló Venegas-González.
La dendrocronología es una técnica que permite fechar la madera a partir de sus anillos de crecimiento. Mediante la datación cruzada, que compara patrones comunes de anillos entre árboles y piezas de madera asociados a variaciones climáticas, es posible determinar con precisión cuándo creció un árbol. A escala internacional, esta metodología hizo posible confirmar, por ejemplo, la presencia vikinga en América en el año 1021.
El trabajo del DendroEcoLab constituye el primer estudio dendrocronológico realizado en Chile sobre parras (Vitis vinifera) y se llevó a cabo en dos casos: Viña Erasmo, en Caliboro, y la Parroquia San Alfonso, en Cauquenes. La investigación se organiza en tres líneas: datar parras de grandes dimensiones, estudiar su sensibilidad climática y estimar la edad de las estructuras de madera de las bodegas patrimoniales.
El equipo estimó edades de entre 46 y 162 años para las parras analizadas. Además, dató otras especies presentes en el lugar: una buganvilla de unos 101 años, una higuera de unos 87 años y un peumo de más de 96 años.
En las bodegas, los investigadores recolectaron un total de 15 muestras de vigas y pilares. Su análisis convierte a estas estructuras en verdaderos archivos de la historia ambiental y productiva del territorio.
Como invitado expuso también Nilo Mejía, investigador de INIA La Platina, quien abordó desde una perspectiva genética las cepas criollas de Chile y América del Sur, variedades históricas de la vitivinicultura chilena.
La jornada concluyó con un conversatorio interdisciplinario moderado por Mario Astudillo, sommelier profesional y defensor del patrimonio vitivinícola chileno. En él intervinieron Javier Rousseau, gerente general de Viña Erasmo; Jorge Medina, académico del ICA3; Diego Pillado, investigador del DendroEcoLab, además de Nilo Mejía y Alejandro Venegas-González. El espacio permitió el intercambio entre expositores y asistentes en torno a la conservación del patrimonio y los desafíos que enfrentará la vitivinicultura del futuro.
Para el ICA3, este tipo de instancias hacen posible articular ciencia, cultura y territorio, y contribuyen a poner en valor el patrimonio vitivinílico de Chile, un ámbito en el que la investigación aplicada puede entregar herramientas concretas para su resguardo y proyección.
Con Información de g5noticias.cl




