domingo, 25 de octubre de 2026
Nacional

Apolinaria García dio a conocer en Quillota un probiótico contra Helicobacter pylori

QUILLOTA.- La bioquímica Apolinaria García Cancino, con más de tres décadas de trayectoria en la investigación científica y el estudio de los microorganismos, llegó este jueves a Quillota para presentar su libro “Bacterias Beneficiosas” en la Feria del Libro, donde relató la experiencia que dio origen a PyloriOFF!, un probiótico creado a partir de su trabajo con bacterias beneficiosas y que comenzó a comercializarse en Chile a fines de 2022, tras cerca de 17 años de desarrollo.

La investigadora recordó que uno de los momentos decisivos llegó cuando su equipo demostró en el laboratorio que una bacteria aislada del estómago humano era capaz de eliminar a Helicobacter pylori, el patógeno responsable de los problemas. Ante la magnitud del hallazgo, pidió a su entonces estudiante de magíster, Fabiola Silva, que repitiera el experimento en tres ocasiones, lo que confirmó que existía una bacteria capaz de matar a otra patógena. “En ese momento sentí que todo iba bien, porque habíamos encontrado al protagonista: el probiótico”, relató.

La ventaja de esa cepa radicaba en su origen: al haber sido aislada del estómago humano, presentaba tolerancia al ambiente ácido, algo que la mayoría de las bacterias no soporta y que las lleva a morir al llegar a ese órgano. Helicobacter pylori, que también infecta el estómago, necesita para sobrevivir allí producir una enzima llamada ureasa; la cepa probiótica, en cambio, ya provenía de ese ambiente, una característica clave para pensar en su uso frente a la bacteria dañina.

El camino desde el laboratorio hasta la comercialización estuvo marcado por años de ensayo y error. García admitted que al comienzo acudía personalmente a las empresas para ofrecer el producto, pero fracasó en esos intentos porque no manejaba el lenguaje para conversar con los empresarios. Tras un fracaso importante en una empresa mexicana, comprendió que ese no era su rol: “Pastelero a tus pasteles, yo soy científica, yo tengo que hacer lo mío”, recordó. El proceso avanzó cuando la Universidad de Concepción, que cuenta con una Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) y una unidad de propiedad intelectual, asumió esa parte del trabajo. La científica subrayó que la ciencia y la comercialización requieren conocimientos distintos.

Hoy la cepa tiene dos patentes asociadas, una para el producto y otra para la función de la cepa, además de 17 publicaciones científicas. El desarrollo está consolidado, el probiótico comenzó a venderse en Chile a fines de 2022 y en 2023 fue licenciado a la empresa italiana Sacco System, que tiene presencia en más de 100 países y puede llevar el producto a esos mercados.

La infección por Helicobacter pylori tiene una prevalencia cercana al 50% en el mundo y en Chile llega aproximadamente al 70%, por lo que afecta a una población muy amplia. Las cifras varían entre lugares y están asociadas a factores socioeconómicos, la calidad del agua, el alcantarillado y otras condiciones vinculadas a las enfermedades infecciosas.

Sobre la eventual incorporación del probiótico a una política pública de salud, la experta señaló que el tema ha sido planteado por su equipo y que han conversado con personas del área de salud para analizar, junto a profesionales competentes, cuál podría ser el beneficio de su consumo. No obstante, fue categórica al precisar: “Este probiótico sirve para prevenir la infección por Helicobacter pylori y, al prevenirla, estamos previniendo el principal factor de riesgo para el cáncer gástrico”. Explicó que algunas personas con cáncer se acercan o le escriben pensando que el producto puede mejorar su condición, y ella les aclara que no es así, dado que influyen factores propios de cada persona, incluidos los genéticos. Cualquier incorporación a una política pública, añadió, debe ser analizada rigurosamente por un equipo competente, con los estudios científicos y clínicos que correspondan.

A quienes tienen antecedentes familiares de cáncer gástrico, García recomendó priorizar la prevención, someterse a los análisis pertinentes y, si se detecta la bacteria, realizar el tratamiento sin postergarlo. En Chile se utiliza una cuadriterapia, debido a que la terapia triple ha perdido eficacia frente a la resistencia de las bacterias a los antibióticos. También subrayó la importancia de hacer seguimiento para comprobar que el tratamiento haya funcionado.

Tras el tratamiento, una persona puede volver a infectarse. La transmisión puede ser oral-oral o fecal-oral, mediante el contacto cercano entre personas, y también se han señalado posibles vías relacionadas con alimentos contaminados, como la lechuga. Por ello insistió en mantener medidas de higiene: lavarse bien las manos antes y después de ir al baño y lavar cuidadosamente frutas y verduras.

La investigadora aclaró que PyloriOFF! no reemplaza los antibióticos, sino que puede usarse como complemento preventivo y también después de un tratamiento. Los antibióticos eliminan bacterias dañinas, pero también pueden afectar a las beneficiosas y dejar la microbiota en un estado de desequilibrio conocido como disbiosis; el consumo de probióticos puede ayudar a que recupere su equilibrio.

Su equipo continúa investigando Helicobacter pylori y sus posibles mecanismos de transmisión. Una línea de trabajo estudia si la bacteria puede introducirse en levaduras del género Candida, microorganismos más grandes y resistentes a las condiciones ambientales. La hipótesis es que la levadura podría transportarla protegida y, una vez en el organismo, permitir que se libere en el estómago y comience la infección. Llevan cerca de tres años trabajando en esta investigación mediante un proyecto Fondecyt, con publicaciones asociadas, y buscan entender mejor cómo llega la bacteria a la población chilena y por qué su prevalencia es tan alta.

La idea de escribir “Bacterias Beneficiosas” surgió cuando el editor Enzo Reyes la contactó por WhatsApp y luego continuaron conversando en reuniones y por correo. Él le pidió que le contara su trabajo y ella le explicó que estaba dedicada al estudio de las bacterias beneficiosas. Como microbióloga, le interesa entender cómo los microorganismos pueden causar daño para buscar la manera de frenarlo, pero su trabajo con Helicobacter pylori la llevó al otro extremo, un campo que le apasionó tanto que comenzaron a desarrollar varios probióticos más, experiencia que en parte se relata en el libro.

Entre los desarrollos en curso figuran un probiótico para el acné común, que afecta especialmente a adolescentes y jóvenes y puede tener un impacto significativo en una etapa en que la relación con los pares es importante; uno destinado a las abejas, con el objetivo de fortalecer su sistema inmune y ayudarlas frente a enfermedades y otros factores que las afectan; y otro para personas con intolerancia a la lactosa, que podría estar próximo a llegar al mercado. También le gustaría investigar alternativas para la celiaquía —tiene una hija celíaca—, aunque reconoció que es un problema muy complejo.

Llevar una investigación al mercado implica procesos largos y exigentes: en el caso de PyloriOFF! pasaron casi 17 años desde el inicio del trabajo hasta su llegada al mercado, con etapas que incluyen los requisitos de los comités de ética, además de recursos, personal capacitado y equipos comprometidos. Los resultados no aparecen en uno o dos años y muchas veces requieren varios años de trabajo. La científica señaló que su equipo ha aprendido de la experiencia y espera que los próximos desarrollos avancen en menos tiempo, aunque la investigación sigue siendo un proceso que exige perseverancia.

La participación de las mujeres en la ciencia chilena es un tema muy importante para ella. Participa en actividades STEM y hace vinculación con el medio recorriendo Chile y visitando colegios, desde kínder hasta enseñanza media, además de conversar con estudiantes, docentes y apoderados. Considera fundamental el apoyo en la casa, porque una palabra negativa en una etapa importante puede hacer que una niña dude de sus capacidades. “No se trata de ser una persona extraordinariamente inteligente, sino de ser perseverante y resiliente”, afirmó. Aunque la participación de las mujeres ha aumentado, todavía son pocas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática.

Sobre el aporte de la mirada femenina a la investigación, consideró que si no hay mujeres participando se pierde una perspectiva importante: hombres y mujeres son complementarios, pero no iguales. Definió la impronta femenina en términos de “una lógica”, “el sexto sentido” y “el ver hacia dónde va” algo. También valoró la administración de los recursos, porque en ciencia nunca hay exceso de dinero y siempre se necesita más para reactivos y equipos, que son muy caros. “Es un poco ser ministra de Economía, saber administrar”, señaló. En su opinión, perder esa mirada perjudica el desarrollo científico nacional si no se incorporan más mujeres a la ciencia.

Hacer ciencia desde regiones cuesta más, aseguró, porque “a veces parece que Santiago fuera Chile, pero no es así”. Destacó que en la Universidad de Concepción hay científicos de muy buen nivel y recordó la influencia de la educación que recibió: es una de ocho hermanos y su padre siempre decía que todos llegarían a la universidad, por lo que nunca pensó que no sería capaz de alcanzar sus objetivos. Hubo experimentos que fracasaron, pero siguió adelante y prefirió concentrar su energía en hacer el trabajo de la mejor manera. Los recursos pueden ser limitados, pero en las regiones también se hace ciencia de alto nivel y es importante que eso se reconozca.

Consultada sobre si le gustaría recibir el Premio Nacional de Ciencias, respondió que sí, aunque es difícil de conseguir: hay investigadores que postulan una, dos o tres veces. “Creo que tengo méritos, aunque sé que hay muchas otras personas que también los tienen. Pero sí, es un deseo”, expresó.

Su vínculo con la Región de Valparaíso es de carácter familiar: su madre es de Valparaíso, su hermana Mercedes lleva 40 años trabajando como enfermera en el Hospital de La Calera, su tía Zaida Cancino vive en Quillota y una cuñada reside en Quilpué. Después de la Región del Biobío, donde vive, afirmó que esta es su segunda región.

Con Información de www.observador.cl

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Redacción.

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