El anuncio del Metro de Santiago sobre su incursionar en el sector de medios de pago con la tarjeta «MetroPago» ha suscitado una fuerte oposición en la industria. Este plástico, diseñado inicialmente para el transporte, también podrá utilizarse en compras y servicios.
Desde que la empresa presentó su consulta al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) para incursionar en este nuevo mercado, diversos actores han expresado sus preocupaciones respecto a la iniciativa.
Las críticas, que incluyen a Tenpo, Unired y la Fiscalía Nacional Económica (FNE), se han sumado a las de Copec, Mercado Pago, American Express, Mastercard y la Caja Los Héroes. Todos alertan sobre una injusta ventaja que tiene MetroPago, al poder utilizar la infraestructura del Metro, como boleterías y máquinas de autoservicio, financiadas con fondos públicos. Esta situación reduce sus costos en comparación con otros emisores, que deben invertir en su propia red, según señala La Tercera.
Además, se critica que Metro imponga a otros emisores la necesidad de ofrecer puntos físicos de carga y recaudación similares a los suyos, lo que muchos consideran inviable, especialmente para aquellos que funcionan únicamente en el ámbito digital.
AMEX y Mastercard advierten que tal exigencia podría excluir a varios competidores del mercado. Por su parte, Coopeuch argumenta que justificar esta incursión como un impulso a la inclusión financiera ya no tiene sentido, dado que actualmente hay más de once millones de tarjetas prepago activas y el mercado es considerablemente más competitivo que en 2016, cuando se aprobó la operación de MetroPago.
Mastercard, en su intervención ante el TDLC, afirmó que «MetroPago se beneficiará sin restricciones de su amplia red de carga, lo que les permitirá recaudar dinero y cargar fondos en sus propias tarjetas de prepago, privando al resto de los participantes de la misma posibilidad y consolidando así una ventaja competitiva que nadie más podrá replicar».
Copec añadió que «la consultante tiene acceso privilegiado a una infraestructura pública de carga, financiada con recursos fiscales, lo que afecta directamente su estructura de costos y le ofrece una ventaja difícil de igualar».
American Express cuestionó el proceso de selección de la marca internacional para la tarjeta de prepago de Metro, argumentando que «debería haberse llevado a cabo con criterios más objetivos, razonables y transparentes». La empresa señala que, aunque fue invitada a participar en la licitación, esta fue «declarada desierta» sin mayores explicaciones y luego reabierta informalmente con nuevas condiciones.
AMEX también explicó que, a pesar de presentar una oferta competitiva, se enteró por la prensa de que la adjudicación había sido otorgada a Visa, subrayando que este tipo de procedimientos no se alinea con los estándares que debería cumplir una empresa pública que utiliza infraestructura pública.
Mercado Pago, la filial financiera de Mercado Libre, criticó a MetroPago por lanzar su tarjeta de prepago sin la aprobación del TDLC. La empresa sostiene que esta acción va en contra de la buena fe, ya que MetroPago había indicado previamente la necesidad de ese visto bueno.
Mercado Pago argumenta que avanzar sin esa autorización no solo contradice lo que MetroPago había afirmado, sino que también ofrece una ventaja difícil de igualar para los demás actores del mercado, solicitando la intervención del tribunal para que detenga el proyecto hasta contar con la aprobación correspondiente.
El Ministerio de Transportes, por su parte, ha expresado su apoyo a MetroPago, señalando que este tipo de servicios debe cumplir con reglas claras: condiciones justas y transparentes para todos los actores. Remarcó que, dado que Metro utiliza infraestructura pública, debe seguir normas que aseguren la competencia y que no se aproveche de su posición dominante.
El ministerio también reiteró que, por ley, Metro puede ofrecer servicios de recarga de tarjetas, siempre bajo condiciones que permitan el acceso igualitario a esos sistemas para otros. Según el MTT, la clave es asegurar una competencia en igualdad de condiciones.
Visa, en este contexto, aclaró que su relación con MetroPago se limita a ser la marca de la tarjeta y que no participa en acuerdos comerciales con otros emisores, su rol se restringe a procesar transacciones a través de su red VisaNet.
Además, celebró que MetroPago haya dividido sus operaciones en dos: una para emitir su propia tarjeta (con la participación de Visa) y otra para ofrecer servicios a otras empresas, lo que, según Visa, promueve claridad en los costos y evita ventajas injustas.
PURANOTICIA
Con Información de puranoticia.pnt.cl




