La exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, rompió su silencio y se pronunció sobre su remoción y el proceso penal que enfrenta en el caso conocido como Muñeca Bielorrusa, donde también se encuentra involucrado su pareja, Gonzalo Migueles. En una entrevista con Radio Bío Bío, Vivanco cuestionó severamente el procedimiento y denunció la existencia de presiones, rumores malintencionados y un ambiente hostil en el Poder Judicial.
La exmagistrada aseveró que su destitución se transformó en “una chismografía de relatores que nunca presentaron denuncias antes y de repente decidieron hacerlo, posiblemente porque les ofrecieron garantías”, sugiriendo que hubo incentivos para que ciertos funcionarios testificaran en su contra.
Vivanco también se refirió a la situación de su pareja, que se encuentra en el penal Capitán Yáber, y reveló que él pidió no recibir visitas familiares. “No quiere exponer a su familia más de lo que ya lo hemos estado. Respeto su decisión”, aclaró. La exministra comentó que su único contacto con él es a través de sus abogados y que no está al tanto de sus finanzas: “No tengo las cuentas de Gonzalo. No puedo explicar qué ocurrió; él debe hacerlo”.
Respecto a las relaciones que Migueles tenía con los abogados Mario Vargas y Eduardo Lagos —también implicados en el caso—, Vivanco indicó que eran más bien ocasionales y no cercanas. “Mantenía una buena relación con ellos, pero no eran amigos íntimos, ni en mi caso tampoco”, agregó.
Sobre su propia participación en el proceso penal, la exministra confirmó que fue convocada a declarar en marzo pero no asistió debido a problemas de salud que le impedían desplazarse a Puerto Montt, donde se encuentra la Fiscalía de Los Lagos. Una vez que estuvo en condiciones, la causa ya estaba bajo secreto, por lo que sus abogados le aconsejaron esperar. “No era apropiado que declarara sin saber sobre qué se me iba a interrogar”, dijo.
En uno de los momentos más impactantes de la entrevista, Vivanco reveló que, mientras se tramitaba su destitución, su abogado recibió llamadas inquietantes desde el mismo Poder Judicial. “Alguien preguntaba si yo estaba considerando suicidarme; hubo personas dentro de la Corte que quisieron saber si eso era cierto”, afirmó, describiendo la situación como profundamente perturbadora.
La exministra concluyó que tales insinuaciones reflejan un ambiente hostil y presiones en el tribunal: “Cuando surgen tales insinuaciones, uno podría pensar que hay personas que realmente desean eso”. Sin embargo, reafirmó su confianza en que la verdad prevalecerá: “Se está trabajando para que al final, el triunfo sea la verdad”.
PURANOTICIA
Con Información de puranoticia.pnt.cl



