sábado, 4 de julio de 2026
Nacional

La Región de Antofagasta reporta un aumento sin precedentes en el decomiso de drogas: las 39 toneladas de 2025 casi duplican las 39 del 2024.

El norte del país se ha transformado en un foco importante para las autoridades en la lucha contra el crimen organizado, especialmente en la región de Antofagasta, donde las cifras de incautación de drogas han mostrado un notable aumento en el último año.

Según datos oficiales, hasta la fecha, las fuerzas policiales han decomisado alrededor de 39 toneladas de sustancias ilegales, casi el doble de lo registrado en 2024, cuando la cifra alcanzó cerca de 20 toneladas. Este aumento resalta la presión que ejerce el crimen organizado en la zona, que no solo sirve como corredor para el transporte de drogas a otras ciudades y fuera del país, sino que también funciona como un mercado interno, en una región que presenta el mayor PIB per cápita de Chile.

Uno de los operativos más recientes tuvo lugar el pasado 17 de diciembre en Calama y resultó en la desarticulación de una red criminal dedicada al tráfico de drogas. En esta operación, se detuvo a cinco individuos, cuatro de los cuales eran bolivianos —dos de ellos en situación migratoria irregular— y un chileno, todos involucrados en la internación y distribución de sustancias. El operativo culminó con la incautación de 388 kilos de cannabis y dos kilos de cocaína.

Respecto al incremento en los decomisos, el jefe de la Región Policial, el prefecto inspector Freddy Castro, subrayó la importancia de la colaboración entre instituciones. Al ser preguntado sobre los resultados obtenidos, afirmó que “el trabajo ha mejorado significativamente gracias a la cooperación entre los mejores detectives y fiscales, entendiendo que el crimen organizado es dinámico”.

Este carácter cambiante del fenómeno delictual no se limita al tráfico de drogas, sino que también se manifiesta en las disputas por el control territorial. De acuerdo con fuentes familiarizadas con estas redes, la condena reciente de un exguerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) generó un vacío de poder que ha sido aprovechado por bandas de origen ecuatoriano.

El fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, apuntó que «al ser jefe de Sacfi, una de nuestras tareas era realizar un diagnóstico anual de la criminalidad de la región, por lo que llevamos actuando respecto al fenómeno del crimen organizado desde 2018. El crimen organizado en Antofagasta estaba concentrado en ciudadanos colombianos de una de las últimas olas migratorias, originarios de la ciudad Buenaventura, donde se halla un puerto vinculado al narcotráfico», explicó el fiscal.

El control de dicho puerto, según relató, era disputado por dos organizaciones criminales conocidas como Los Espartanos y Los Chotas, una rivalidad que «comienza a reproducirse en la ciudad de Antofagasta».

Entre 2018 y 2019, estas bandas se establecieron en campamentos en la cordillera de la costa, entre el sur del río Loa y el límite con la región de Atacama. “Utilizaron las mismas técnicas que empleaban en su país: ejercer control territorial mediante la violencia”, añadió el fiscal, indicando que esto les permitió dominar diversas actividades ilícitas, incluido el tráfico de drogas.

Una de estas organizaciones contaba incluso con exintegrantes de la policía colombiana y operó durante años en el campamento Génesis II. Tras su desarticulación, el control del área fue asumido por un individuo que se hacía llamar Satanás o Zeus, un exguerrillero de las FARC.

Finalmente, este individuo fue detenido y condenado a 77 años de prisión, resultando en un «vacío de control territorial, que ha sido ocupado por un grupo de ciudadanos ecuatorianos. Tenemos hipótesis sobre la organización que podría ser».

PURANOTICIA

Con Información de puranoticia.pnt.cl

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Redacción.

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