La reciente clausura del famoso local Manda en Reñaca, a solo 24 horas de la celebración de Año Nuevo, junto con el decomiso de una gran cantidad de alcohol que iba a ser vendido en la vía pública, debe verse como un esfuerzo por parte de la autoridad municipal de la Ciudad Jardín para hacer cumplir las normativas.
La gestión de Macarena Ripamonti ha hecho esfuerzos constantes por aumentar la presencia policial y, en los próximos meses, se espera tener un circuito de cámaras de televigilancia acorde a una de las principales capitales del turismo y la recreación en nuestra zona central. Sin embargo, la aplicación de la ley debe ser equitativa, beneficiando a todos y no solo a algunos.
La vida nocturna en Viña del Mar, que se extiende desde el centro hasta Reñaca, enfrenta serias carencias que, con la llegada de la noche y pasada la una de la madrugada, a menudo parecen convertir a la ciudad en un lugar sin leyes. No es un secreto que muchos restaurantes se transforman en verdaderas discotecas, con música a alto volumen, lo que dificulta el descanso de aquellos vecinos que, lógicamente, buscan dormir a esas horas. Este ruido constante perturba la paz de quienes prefieren no participar de las fiestas nocturnas, resultando en molestias.
¿Cómo lograr que quienes desean bailar y aquellos que desean descansar puedan coexistir? Existen diversas maneras, entre ellas, modificar el plan regulador para permitir la existencia de patentes de cabaret o discotecas, o garantizar la aplicación uniforme de la ley.
Al revisar los locales donde realmente se puede bailar, encontraremos que no hay más de dos que cumplan con ese criterio. Muchos otros no lo hacen. Pero ¿por qué siguen funcionando? Porque las autoridades lo han permitido hasta ahora. Es sabido quiénes son sus dueños y qué conexiones tienen con figuras relevantes de la comuna. Aquí, hacer lobby tiene sus beneficios y se convierten en cómplices de la impunidad. ¿Por qué no aplicar la ley de manera justa para todos?
Hay un compromiso por parte de la autoridad para mantener una política de tolerancia cero hacia quienes infrinjan la ley. Ahora es la comunidad la que debe alzar la voz, pero también es responsabilidad de las autoridades evaluar el impacto de no contar con suficientes locales que respeten la normativa para ofrecer alternativas nocturnas. La vida nocturna en una ciudad turística debe ser un componente fundamental de su estructura. ¿Qué modificaciones son necesarias?
Es fundamental que la ley se aplique de manera equitativa para todos. No debe haber favoritismos, y es esencial que se garantice que no haya persecuciones selectivas ni niveles de tolerancia diferenciados. Si esto sucede, en las próximas noches podrían ocurrir dos cosas: por un lado, ver nuevas clausuras de locales; o, por otro, que en Viña del Mar y especialmente en Reñaca, ya no haya lugares donde bailar, porque la ley no permitirá su existencia.Estaremos atentos para conocer el resultado de esta situación.
Con Información de puranoticia.pnt.cl




