La selección argentina transitó un camino peligroso durante el encuentro disputado en Kansas City. En una tarde donde el fútbol estuvo ausente y los espectros del fracaso acecharon la cancha, el equipo clasificó a semifinales de la manera más dramática e inesperada, tras lograr un angustioso 3-1 en tiempo extra.
El marcador final resulta engañoso respecto a lo acontecido en el terreno de juego.
El partido comenzó con una anotación de Alexis Mac Allister que parecía prometer un buen desempeño, pero el equipo se confió temprano y pagó las consecuencias de su falta de concentración.
En el segundo tiempo, el desenvolvimiento se convirtió en una pesadilla. Dan Ndoye aprovechó un grave error defensivo para lograr el empate. Ni siquiera la expulsión de Breel Embolo cinco minutos después motivó a un equipo que resultó predecible e incapaz de vulnerar la defensa de diez futbolistas suizos que se replegaron completamente buscando definir el encuentro desde los penales.
La falta de recursos ofensivos del equipo dirigido por Lionel Scaloni generó frustración entre los aficionados presentes en el estadio.
Cuando parecía inevitable llegar a la tanda de penales, la calidad individual de los jugadores argentinos permitió revertir un desempeño colectivo deficiente. Julián Álvarez marcó un gol crucial que rompió la resistencia suiza, y Lautaro Martínez cerró el resultado en la última jugada del encuentro.
Se avanzó de fase, es cierto, pero este tipo de rendimiento no será suficiente en los próximos compromisos.
Argentina enfrentará a Inglaterra en semifinales el miércoles 15 de julio a las 16:00 horas en el Estadio Atlanta. En esa instancia, las dudas evidenciadas en este partido no permitirán acceder a la final.
Con Información de www.epicentrochile.com


