Las intensas lluvias que azotan al norte chico removieron algo más que el fango de las quebradas. Un sorpresivo deslizamiento provocado por el agua dejó a la vista de los vecinos varias osamentas humanas en Coquimbo, encendiendo las alarmas de los transeúntes que caminaban por las inmediaciones del sector costero.
El cerro cedió y desenterró un misterio de décadas.
El desplome de la ladera ocurrió en el área de El Culebrón, una zona donde el suelo blando se saturó rápidamente por las copiosas precipitaciones del fin de semana. Al bajarse la tierra, las raíces y piedras dejaron al descubierto un cráneo y otras piezas óseas de gran tamaño, lo que obligó a llamar de inmediato a la policía ante la sospecha criminal.
Los primeros peatones acordonaron la zona de forma artesanal para cuidar el sitio.
Por orden de la fiscalía local, los detectives de la Brigada de Homicidios de La Serena tomaron el control del perímetro afectado. El comisario Cristian Ara detalló tras las primeras inspecciones oculares que las estructuras «corresponden a osamentas humanas de data antigua, especialmente un cráneo, huesos largos, huesos cortos e irregulares», descartando preliminarmente un crimen reciente.
El destino de las piezas encontradas tras el desprendimiento de las osamentas humanas en Coquimbo será el laboratorio.
Los restos fueron embalados con técnicas de conservación arqueológica y despachados en furgones policiales hacia las dependencias del Servicio Médico Legal de La Serena. En ese recinto, antropólogos forenses limpiarán el material para definir la era exacta a la que pertenecen, manejándose la hipótesis de que podría tratarse de un enterratorio de los pueblos originarios que habitaron el litoral.
Mientras las máquinas del municipio limpian el lodo acumulado en las calles bajas de El Culebrón, los historiadores locales se mantienen atentos al informe definitivo del SML, el cual determinará si el temporal desenterró un caso policial archivado o una valiosa pieza del patrimonio indígena regional.
Con Información de www.epicentrochile.com


