Un sistema de gestión de camas hospitalarias basado en inteligencia artificial logró reducir en aproximadamente 40% los tiempos de espera de pacientes que requieren hospitalización, según los resultados de su fase de prueba en un hospital público de la región del Biobío. El sistema alcanzó también un 90% de adopción entre el personal de salud encargado de la asignación de camas.
La plataforma, denominada GESCA+, fue desarrollada por el Instituto de Tecnología para la Innovación en Salud y Bienestar (ITiSB) de la Universidad Andrés Bello, bajo la dirección de Carla Taramasco. El sistema integra aplicaciones, sensores opcionales y modelos de inteligencia artificial para asignar camas en tiempo real.
El pilotaje se llevó a cabo en el Hospital Las Higueras de Talcahuano, como parte de un reto de innovación pública impulsado por Corfo, tras una versión anterior implementada en la región de Atacama. Según Taramasco, el objetivo es proporcionar trazabilidad al ciclo completo de la cama, desde la solicitud en urgencia hasta el alta del paciente y la disponibilidad de la cama para un nuevo ingreso.
Antes de implementar este sistema, la gestión de camas dependía principalmente de recorridos manuales realizados por el personal para confirmar si los pacientes seguían hospitalizados, habían sido trasladados o ya había sido concretado su alta. Esta falta de información en tiempo real ocasionaba demoras de más de 12 horas entre el alta médica de un paciente y la liberación efectiva de la cama para un nuevo ingreso.
Antes del sistema, los pacientes podían permanecer entre 24 y 48 horas en urgencia esperando la asignación de una cama, situación que no es recomendada por las guías clínicas para personas que ya requieren hospitalización. Con GESCA+ en funcionamiento, esta brecha se acortó de manera significativa. Taramasco afirma que han evidenciado reducciones de tiempo cercanas al 40%, lo que implica un impacto positivo considerable para los pacientes.
La reducción también se relacionó con un menor tiempo entre el alta médica y la salida efectiva del paciente de la cama, acelerando su disponibilidad para otro enfermo. Taramasco vincula esta reducción directamente con el debate sobre el uso de recursos en salud pública, señalando que cuando una cama permanece menos tiempo vacía o bloqueada administrativamente, el hospital puede atender a más pacientes con la misma infraestructura, sin necesidad de ampliar su dotación física.
El equipo del ITiSB midió la adopción real entre técnicos en enfermería, personal de enfermería y médicos involucrados en la gestión de camas del hospital piloto, obteniendo un resultado de 90% de adopción. Taramasco destaca que nueve de cada diez usuarios declaró que disminuyó su nivel de frustración al contar con información confiable para tomar mejores decisiones.
Antes del sistema, gran parte de esa frustración provenía de la falta de visibilidad, ya que el personal debía desplazarse físicamente para verificar el estado de las camas. Esta tarea, repetida decenas de veces al día, consumía tiempo que podría destinarse a labores clínicas. El sistema reemplaza ese recorrido manual por una plataforma que funciona como un asistente permanente para el personal a cargo, visibilizando los distintos eventos que ocurren y permitiendo optimizar las acciones.
Un 78% del personal indicó que el sistema mejora la coordinación entre la hospitalización y el alta, mientras que un 90% lo calificó como fácil de usar. La satisfacción general del personal de salud llegó a 89,8%. El sistema también fue evaluado desde la perspectiva de los pacientes y sus familias de manera independiente. Un 88% de los pacientes valoró de manera integral el proceso de hospitalización mientras el hospital utilizaba el sistema, y un 70% consideró que mejoró la comunicación durante su estadía.
Con los resultados del pilotaje en Las Higueras, el ITiSB avanza en dos frentes. El primero es la implementación del sistema en nuevos centros de salud pública, con conversaciones activas en al menos tres hospitales de distintas regiones del país. El segundo apunta a la integración entre hospitales de una misma red asistencial, lo que permitiría entregar visibilidad no solo del ciclado de camas sino de la red completa, incluyendo traslados entre establecimientos.
El modelo de implementación utiliza un esquema de suscripción mensual bajo software as a service, con tarifas escalonadas según el tamaño del hospital. Taramasco afirma que el costo del sistema está muy por debajo del impacto positivo que tiene su uso, siendo el ahorro mucho mayor que el valor propuesto por mes.
Una vez calculada la priorización, un segundo algoritmo lleva a cabo la asignación de manera ética y transparente. El equipo médico puede tomar el control del sistema en cualquier momento y modificar las asignaciones en caso de que llegue un paciente que deba ser admitido de inmediato, identificando a la persona que realizó el cambio para garantizar trazabilidad máxima.
El mecanismo puede operar solo con software o integrarse con hardware como tablets, teléfonos o sensores instalados en las camas, según lo que cada establecimiento decida. El uso de este sistema reduce la carga de trabajo y el estrés del personal, mejora la calidad del servicio y reduce los tiempos de espera. El registro continuo de las entradas y salidas permite realizar análisis posteriores, y si se determina que el servicio no cuenta con recursos suficientes, la inteligencia artificial ofrece sugerencias para mejorar aún más el servicio.
Con Información de g5noticias.cl




