miércoles, 2 de septiembre de 2026
Nacional

IMACEC de julio expone vulnerabilidades en el crecimiento económico nacional

La contracción del IMACEC registrada en julio merece ser analizada, aunque posiblemente desde una perspectiva diferente a la que sugiere el indicador principal. La disminución estuvo marcada por factores relacionados con la minería del cobre, trabajos de mantención y condiciones climáticas adversas que impactaron otras actividades económicas. No obstante, la pregunta central es por qué la economía chilena mantiene su vulnerabilidad ante interrupciones concentradas en pocos sectores.

Existen razones para considerar que parte del resultado de julio podría recuperarse en los meses siguientes. El Banco Central identificó factores operacionales y meteorológicos detrás de la menor producción minera, mientras que algunas actividades de servicios también fueron afectadas por interrupciones causadas por condiciones climáticas. Sería apresurado concluir que la economía ingresó en una nueva fase recesiva basándose en un único mes. Sin embargo, sería igualmente incorrecto interpretar el dato como un evento aislado sin consecuencias de fondo. Cuando se revisa la trayectoria reciente, se observa una economía que alterna períodos de crecimiento y retrocesos sin lograr mantener una expansión sostenida.

Por ello, la verdadera señal de julio no proviene de la minería, sino de la dificultad que enfrenta la economía para desarrollar motores de crecimiento suficientemente diversificados. El debilitamiento del comercio mayorista en materiales de construcción y la persistencia de cifras moderadas de actividad sugieren que la inversión continúa lejos de cumplir el rol dinamizador que históricamente ha sustentado expansiones robustas. Si esta situación se mantiene, las implicancias van más allá de la volatilidad estadística. Una economía con baja capacidad de expansión genera menos empleos, tarda más tiempo en incrementar salarios reales y ofrece menos incentivos para desarrollar nuevos proyectos. También limita el crecimiento de los ingresos fiscales necesarios para responder a demandas sociales. Aunque estos efectos no ocurren de manera inmediata tras un mal IMACEC, son consecuencias habituales cuando una economía permanece años creciendo por debajo de su potencial.

En lugar de centrar la atención en cada dato mensual, las prioridades deberían enfocarse en eliminar los obstáculos que frenan la inversión y la productividad. El país requiere agilizar la tramitación de proyectos sin disminuir las exigencias regulatorias, coordinar organismos responsables de autorizaciones y fortalecer infraestructura que conecte puertos, ciudades y centros productivos. También debe facilitar que empresas medianas y pequeñas adopten nuevas tecnologías. Se suma a esto la necesidad de aumentar la participación laboral, permitiendo que más personas compatibilicen el trabajo con responsabilidades de cuidado.

La discusión que abre el IMACEC de julio no trata únicamente sobre minería ni sobre clima, sino sobre la capacidad de la economía para sostener el crecimiento cuando las condiciones dejan de ser favorables. Los factores transitorios desaparecerán. La verdadera prueba es si el país logra construir fuentes de expansión amplias, estables y resilientes. En esa respuesta se juega mucho más que el resultado de un mes.

Con Información de g5noticias.cl

editor

Redacción.

Deja tu comentario