martes, 27 de octubre de 2026
Nacional

El Senado aprobó un proyecto de ley que permitiría el regreso de las bolsas plásticas a los supermercados, iniciativa que ahora será debatida en la Cámara de Diputados

El proyecto de ley que modifica la Ley Chao Bolsas Plásticas, ya aprobado por el Senado, habilitaría el regreso de las bolsas plásticas al comercio. La iniciativa enfrenta ahora su segundo trámite en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputadas y Diputados, y expertos advierten que significaría un retroceso en los avances alcanzados en materia de reducción de residuos plásticos.

A ocho años de la promulgación de la normativa, Chile se encuentra ante un posible punto de inflexión, aunque en dirección contraria: por primera vez desde 2018, la política de reducción de bolsas plásticas podría retroceder de manera drástica. El texto aprobado por el Senado permitiría que estas vuelvan al comercio siempre que cumplan ciertos requisitos de resistencia y capacidad para ser consideradas reutilizables, y que estén fabricadas con plástico 100% reciclado en Chile o con materias primas compostables.

De acuerdo con cifras del Ministerio del Medio Ambiente, desde la entrada en vigencia de la Ley 21.100 se han retirado de circulación más de 13.600 millones de bolsas plásticas, gracias a un cambio de hábitos que tardó años en consolidarse. Lo que está en discusión no es únicamente qué tipo de bolsas quedaría permitido, sino si el país está dispuesto a desandar ese camino.

«Nuestra principal preocupación es que este proyecto termine siendo un retroceso en lo que se ha logrado en estos ocho años de Ley Chao Bolsas Plásticas, que marcó un cambio concreto en la forma en que Chile enfrenta el uso de bolsas plásticas en el comercio. Reabrir la puerta a su comercialización, incluso bajo la categoría de reutilizables fabricadas con plástico reciclado, podría debilitar una política pública que ha logrado reducir significativamente estos residuos», señala Adela Rogers, gerente de Sostenibilidad de Unibag.

Uno de los ejes del debate es que una bolsa elaborada con plástico reciclado no necesariamente será reutilizada. Ello depende de su resistencia, su durabilidad y, sobre todo, de que los consumidores efectivamente la vuelvan a usar. Por eso, la discusión en la Cámara debiera centrarse en una pregunta básica: qué requisitos debe cumplir una bolsa para poder ser calificada como reutilizable.

No es una discusión inédita: otros países ya se la plantearon, con resultados poco alentadores. En 2014, California prohibió las bolsas plásticas, aunque admitió versiones más gruesas clasificadas como «reutilizables». Ocho años después, los residuos de este tipo de bolsas habían aumentado un 47% y solo un 2% de los consumidores regresaba a la tienda con su propia bolsa. En 2024, ese estado debió corregir la norma y prohibir toda bolsa plástica en el punto de venta.

Consultado sobre la modificación, Mark Minneboo, director ejecutivo de la Fundación Conexión Natural, señala: «Celebramos toda iniciativa o ley que reduzca el uso de plástico virgen o evite que un producto de un solo uso termine en un vertedero. Pero incorporar plástico reciclado no basta por sí solo: importa cuánto dura la bolsa, cuántas veces se usa y qué pasa con ella al final de su vida útil. Nos ha costado años cambiar la cultura, y si estas nuevas bolsas se perciben como desechables, perderíamos lo avanzado y generarían un mayor daño ambiental. Por eso, cualquier excepción necesita criterios técnicos claros, fiscalización y educación.»

El proyecto continuará su tramitación en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputadas y Diputados, instancia que abre una nueva oportunidad para revisar el alcance de la excepción y las condiciones que deberían cumplir las bolsas que se autoricen. Para quienes han seguido la discusión, la clave estaría en que sea la propia ley, y no solo una norma técnica posterior, la que fije requisitos mínimos y verificables para que una bolsa pueda llamarse reutilizable, junto con mecanismos de fiscalización que permitan distinguir entre una bolsa que solo incorpora material reciclado y otra que realmente se usa muchas veces.

La paradoja es evidente: un proyecto que nació para fortalecer la Ley Chao Bolsas Plásticas podría terminar abriendo la puerta a aquello que esa misma ley buscó dejar atrás. Después de ocho años de cambios concretos en el comercio y en los hábitos de las personas, el desafío para los legisladores será que esta actualización constituya un paso adelante y no un retroceso.

Con Información de g5noticias.cl

editor

Redacción.

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