Mientras Francisca asiste a clases, su madre trabaja a pocos metros de distancia. María Angélica Castro se desempeña en el área de abastecimiento de una empresa y, gracias a las facilidades otorgadas por su empleador y por el Colegio Marista de Limache, puede realizar sus labores de forma remota desde una oficina dentro del establecimiento.
Esa cercanía continúa siendo necesaria. Hace tres años, Francisca sufrió una hemorragia cerebral que le provocó una hemiparesia derecha y, pese a que ha recuperado gran parte de su movilidad, aún requiere apoyo en algunas actividades diarias.
“Soy cuidadora, gracias a Dios, con trabajo”, afirma María Angélica, quien ha logrado compatibilizar ambos roles mientras acompaña el proceso de rehabilitación de su hija.
La emergencia se produjo un domingo por la tarde, mientras la familia estaba en casa. Francisca fue al baño y, poco después, cayó al suelo. “Lloraba y no podía levantarse”, recuerda su madre.
Fue trasladada al Hospital de Limache y posteriormente derivada al Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar. Tras varias revisiones, los médicos determinaron que había sufrido una hemorragia cerebral que afectó la movilidad del lado derecho de su cuerpo.
Después de permanecer cerca de tres meses en la Clínica Indisa, en Santiago, recibió la derivación para ingresar a Teletón Valparaíso. Desde entonces, María Angélica ha observado avances significativos.
Francisca pasó de usar silla de ruedas a desplazarse con bastón y, más tarde, a caminar sin ayudas técnicas. Su principal dificultad persiste en la mano derecha, cuya movilidad sigue siendo limitada.
En Teletón, las atenciones se organizan por ciclos e integran a profesionales de distintas disciplinas. Cuando es posible, se concentran varias terapias en una misma jornada para aprovechar al máximo los viajes desde Limache. Francisca ha enfrentado esa rutina con una disposición que sorprende a su madre. “Nunca se ha quejado de que esté cansada en sus terapias”, cuenta.
El proceso, sin embargo, también ha llevado a María Angélica a conocer una realidad que antes le era ajena. Ella menciona el desgaste emocional que experimentan quienes cuidan, además de obstáculos cotidianos, como encontrar ocupados los estacionamientos reservados o enfrentarse a problemas de accesibilidad.
En ese trayecto, valora que Teletón también acompañe a la familia. “Es un gran apoyo, porque no solamente acompaña en la rehabilitación física”, señala, al tiempo que destaca la atención psicológica y la orientación escolar que han recibido.
Para María Angélica, incorporarse al mundo de la discapacidad implicó comenzar a formularse preguntas que nunca antes había necesitado responder. Contar con profesionales que las orienten ha sido parte del respaldo que les permite seguir avanzando.
Hoy la rutina condensa buena parte de estos tres años: Francisca continúa con sus clases y su rehabilitación, mientras su madre trabaja a pocos metros, acompañándola en los momentos en que todavía la necesita.
Con Información de www.observador.cl


