martes, 29 de septiembre de 2026
Nacional

Recomendaciones para favorecer la inclusión de los adultos con hipoacusia en las reuniones familiares

Macarena Drago, académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello, advierte que la música, las conversaciones que ocurren al mismo tiempo y los espacios con alta contaminación acústica pueden obstaculizar la participación de las personas con pérdida auditiva. Por esa razón, sugiere adaptar tanto los espacios como las formas de comunicarse, con el fin de favorecer la integración de este grupo y evitar su aislamiento durante las celebraciones.

Los encuentros familiares son una pieza central de las fiestas: cumpleaños, almuerzos compartidos o reuniones para tomar la once. Sin embargo, para los adultos y las personas mayores con hipoacusia, seguir una conversación en medio de la música, los gritos y varias voces hablando a la vez puede convertirse en una experiencia desgastante y frustrante.

Drago explica que la hipoacusia es un proceso complejo, sin importar la edad en la que se adquiera, aunque cobra especial relevancia en los adultos y adultos mayores por las consecuencias que puede provocar en su vida social.

«Más que la dificultad para escuchar muchas veces existe una dificultad para entender lo que se está escuchando. Entonces, comienzan procesos como la vergüenza, el tener que preguntar constantemente qué se dijo, el agotamiento y la dificultad para incorporarse al tema de una conversación. Si bien al principio las personas pueden intentar participar, a la larga estas situaciones pueden terminar aislándolas», señala la académica.

La especialista añade que el aislamiento y la soledad pueden acarrear consecuencias importantes, sobre todo en los adultos mayores. La disminución del contacto con otras personas y con sus pares puede afectar distintos ámbitos de su vida y, además, la pérdida auditiva puede comprometer su autonomía y su seguridad.

«Una persona con problemas auditivos puede tener dificultades, por ejemplo, para escuchar alarmas, vehículos, teléfonos o determinadas indicaciones», explica Macarena Drago.

El ruido puede volverse una barrera

En las celebraciones masivas, la dificultad puede acentuarse. La música, los bailes, los cantos, las comidas y las conversaciones simultáneas generan un ambiente con una exigencia auditiva muy alta.

«No se debe exigir a la persona con hipoacusia que realice un esfuerzo adicional para poder participar. Por el contrario, el entorno también puede adaptar sus condiciones para facilitar la comunicación», indica la fonoaudióloga.

Una de las primeras medidas es buscar lugares tranquilos para conversar, idealmente lejos de parlantes, televisores u otras fuentes de ruido.

También recomienda hablar de frente, a una distancia cercana y procurando que el rostro del interlocutor esté bien iluminado. De esta forma, la persona puede observar mejor la boca y, eventualmente, apoyarse en la lectura labial.

Respetar los turnos al hablar

Otro aspecto esencial es evitar que varias personas hablen al mismo tiempo.

«En una comida familiar, por ejemplo, se recomienda que el entorno respete los turnos para conversar y evite que todos hablen al mismo tiempo. Cuando varias personas conversan simultáneamente o elevan demasiado la voz, la persona con pérdida auditiva puede terminar percibiendo únicamente un conjunto de sonidos difíciles de distinguir», detalla.

La ubicación dentro del espacio también facilita la comunicación. La académica recomienda sentar de manera estratégica a la persona con hipoacusia en un lugar desde donde pueda observar los rostros de quienes participan en la conversación, evitando que los interlocutores le den la espalda.

De acuerdo con lo señalado por la académica, este acompañamiento permite que la persona pueda orientarse nuevamente y participar entregando sus propias opiniones, en lugar de terminar alejándose de la conversación.

Revisar los dispositivos auditivos antes de las celebraciones

Quienes utilizan dispositivos auditivos, como audífonos o implantes, también deben considerar algunas medidas antes de asistir a las reuniones familiares.

«Es necesario comprobar previamente que las baterías estén cargadas, que las pilas funcionen correctamente y que el volumen del dispositivo sea el adecuado. De esta manera, la persona podrá enfrentar la reunión con su dispositivo funcionando correctamente», recomienda la docente.

Además, Macarena Drago plantea la importancia de realizar pausas de ruido durante estas celebraciones. La exposición prolongada a sonidos de alta intensidad puede provocar fatiga auditiva y aumentar las dificultades para comunicarse, especialmente en quienes ya presentan una pérdida auditiva.

«Es como cuando se va a la discoteca y salía con un pitido en el oído. Básicamente, el sistema auditivo queda fatigado después de estar expuesto a tanto ruido. Eso también puede generar mayores dificultades en una persona que tiene hipoacusia», explica.

Por ello, recomienda contar con algún espacio con menor nivel de ruido, donde las personas puedan descansar auditivamente y conversar con mayor facilidad.

La académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello destaca que estas medidas no benefician únicamente a quienes presentan hipoacusia, ya que los ambientes excesivamente ruidosos también dificultan la comunicación de las personas con audición normal.

Con Información de g5noticias.cl

editor

Redacción.

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