La única forma de hacerle comprender a Chilquinta que ha tenido una mala gestión en el desastre sería comunicárselo en chino, ya que en español no han entendido mucho. Se trata de una empresa cien por ciento china, por lo tanto, se lo dice en chino: «zui chá de guanli», que traducido al español significa Chilquinta: la peor gestión.
Esta no es solo una opinión personal, sino también la voz de los vecinos organizados y los municipios que buscan enfrentarla a través de juicios en los tribunales. La Superintendencia de Servicios Eléctricos ha declarado que la peor atención a clientes en todo Chile ha estado en la Quinta Región, con Chilquinta de manera especial.
Las cuentas que pagan los clientes en Chilquinta son muy altas, además de incluir un recargo por mayor consumo en invierno, lo que resulta incomprensible porque justamente en esos meses es cuando más calor se necesita en los hogares. Los múltiples días sin energía eléctrica llevarán a muchas familias a considerar calefaccionarse a gas.
Si bien se reconoce que se trató de un fenómeno inusual, más violento en vientos y volumen de agua caída que en años anteriores, lo que se discute es la capacidad de reacción, la celeridad para restaurar la energía, la respuesta a las autoridades y los anuncios de trabajos realizados en tiempo real. Un comunicado anunciando 40.000 pesos como compensación por los daños resultó completamente insuficiente.
Una casa helada, familias con frío intenso, pérdidas de alimentos en refrigeradores y daños en equipos eléctricos son parte del problema. Sin embargo, cuando la suspensión se extiende por uno, dos, tres, cuatro o hasta cinco días, la situación es muy distinta y los problemas mucho mayores.
Aunque Chilquinta realizó grandes esfuerzos, estos fueron completamente insuficientes. Dado que dependen demasiado de la energía eléctrica, los proveedores deben hacer también demasiados esfuerzos por mantener normalizados los servicios.
En la evaluación general del temporal, el gobierno se movió con rapidez. Los Delegados Presidenciales cumplieron bien su función como comunicación con el gobierno central. Fue notable escuchar a personas pedir a gritos la presencia de militares cuando el río ya estaba desbordado.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres emitió alertas por la crecida del río Aconcagua que llegaron a los celulares de miles de personas, un anuncio muy bien recibido y valorado. Es importante que cuando se exija evacuación, las familias tengan seguridad de que habrá vigilancia sobre sus casas.
Los municipios tuvieron un gran trabajo en la emergencia y se sintió su presencia en las distintas comunas de la zona. Los bomberos una vez más demostraron su capacidad, siempre listos y con voluntad para acudir en ayuda de quien lo necesite.
Carabineros merece un reconocimiento especial, no solo ayudó en las distintas emergencias, sino que también coordinó voluntades, informó y actuó para poner orden cuando fue requerido.
Lo más negativo fueron las redes sociales con sus opinólogos irresponsables y una cantidad abrumadora de falsos meteorólogos.
La conclusión es que aunque nos avisen, nunca estamos completamente preparados para nuestros desastres naturales.
Con Información de www.observador.cl



