sábado, 10 de octubre de 2026
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Educar para un mundo en constante transformación: las competencias estudiantiles necesarias para 2030

La educación se enfrenta hoy a un interrogante que ya no admite postergación: ¿qué deben aprender los estudiantes para desenvolverse en un mundo caracterizado por transformaciones tecnológicas, sociales, económicas y ambientales cada vez más aceleradas?

Los planteamientos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ubican parte de las respuestas en competencias que serán fundamentales hacia 2030, entre ellas las habilidades verdes y digitales, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el desarrollo socioemocional. Se trata de capacidades que no constituyen aprendizajes complementarios ni tendencias pasajeras, sino que deben incorporarse de manera progresiva en las trayectorias educativas, desde los primeros años hasta la formación profesional.

La dimensión del desafío queda en evidencia en las cifras. Unesco advierte que hacia 2030 la automatización podría desplazar 90 millones de puestos de trabajo, aunque también generar 170 millones de nuevos empleos. Al mismo tiempo, más de 730 millones de adultos en el mundo todavía no saben leer ni escribir. Estos datos muestran que hablar de educación para el futuro implica avanzar en innovación, pero también garantizar aprendizajes fundamentales y oportunidades para todos.

En este escenario, las instituciones educativas tienen una responsabilidad que va más allá de la transmisión de conocimientos. En la educación inicial corresponde favorecer la curiosidad, la colaboración y la capacidad de resolver problemas; en la enseñanza escolar, fortalecer el pensamiento crítico y la alfabetización digital en contextos seguros; y en la educación superior, formar profesionales capaces de utilizar nuevas tecnologías con criterio, comprender los desafíos ambientales, trabajar con otros y tomar decisiones responsables frente a problemas complejos.

La inteligencia artificial plantea un reto especialmente significativo. Preparar a los estudiantes no consiste únicamente en enseñarles a usar nuevas herramientas, sino en desarrollar su capacidad para evaluar información, reconocer sus implicancias, formular preguntas y emplear la tecnología de manera ética y responsable. Unesco distingue tres dimensiones necesarias de considerar en educación: aprender con IA, aprender de la IA y aprender en tiempos de IA.

Las competencias verdes, por su parte, requieren pasar del discurso a la experiencia educativa, vinculando los aprendizajes con el cuidado del medioambiente y con los desafíos que enfrentan las comunidades. De igual modo, las habilidades socioemocionales cobran relevancia en sociedades donde la adaptación, la colaboración y el bienestar forman parte de los retos cotidianos.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 convoca a garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, promoviendo oportunidades de aprendizaje durante toda la vida. Preparar para 2030 no significa anticipar con exactitud cómo será el futuro, sino entregar a los estudiantes las herramientas para comprenderlo, participar en él y contribuir a transformarlo.

Con Información de g5noticias.cl

editor

Redacción.

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