Chile registró 41.703 causas por fraude ante el Poder Judicial al cierre del tercer trimestre de 2025, la cifra más alta de los últimos 12 años y un aumento interanual de 64,4%, según datos del propio Poder Judicial. Se trata de un fenómeno que va más allá de lo digital, pero que la industria de las telecomunicaciones sigue de cerca: a escala global, el fraude costó a las empresas de telecomunicaciones unos US$42.000 millones en 2025, de acuerdo con la Communications Fraud Control Association (CFCA), citada en el Informe Fraude y Seguridad 2026 de Infobip, empresa de comunicaciones omnicanal AI-first.
Solo en América Latina, Infobip bloqueó un 56% más de mensajes maliciosos que el año anterior, y el phishing explicó la mitad de esos bloqueos en la región. Detrás de estas cifras hay un mismo cambio de fondo: los estafadores ya no dependen solo de mensajes de texto genéricos, sino que recurren a la inteligencia artificial para sonar más humanos, más urgentes y más creíbles que nunca.
El 71% de los fraudes de phishing detectados en el país corresponde al vishing, la variante telefónica del phishing, y solo entre enero y octubre de 2025 se bloquearon 6,3 millones de intentos de este tipo. Un estudio independiente de TransUnion agrega otra dimensión al problema: 1 de cada 4 chilenos perdió dinero por una estafa digital en el último año y, en la mitad de esos casos, la pérdida superó los 1.300.000 pesos chilenos.
Las cinco amenazas digitales que ya operan en Chile
Una de ellas es el vishing potenciado por IA: llamadas que imitan a la perfección el protocolo de un banco o de una entidad gubernamental, con voces generadas o guionadas por inteligencia artificial para resultar más convincentes. Esta modalidad ya representa el 71% de los fraudes de phishing detectados en Chile.
Otra es la clonación de voz, también conocida como deepfakes de audio, consistente en suplantar la voz de un familiar, un jefe o un ejecutivo para pedir una transferencia urgente o un dato sensible. A nivel global, 1 de cada 4 personas recibió en el último año una llamada con voz clonada por IA y el 24% no logra distinguirla de una voz real.
Una tercera modalidad es el smishing dirigido con datos filtrados: mensajes de texto o WhatsApp que citan el nombre real de la víctima, su banco e incluso montos de operaciones recientes. Esta técnica se apoya en que el 82% de los chilenos abre cualquier mensaje que recibe y en que el 40% responde dentro de los primeros cinco minutos.
También opera la toma de control de cuentas vía SIM Swap, en la que el atacante logra que un operador móvil transfiera el número de la víctima a una tarjeta SIM propia para interceptar los códigos de verificación. Según el Informe de Fraude y Seguridad 2026 de Infobip, la detección de este tipo de fraude a través de APIs de red creció 78% interanual en 2025.
El quinto frente son los bots y canales de soporte falsificados con IA: chats de «atención al cliente» o soporte técnico montados con inteligencia artificial conversacional para ganarse la confianza de la víctima antes de pedirle un dato o un pago. Estos se apoyan en el mismo salto tecnológico que explica que la adopción de detección de fraude potenciada por IA haya crecido 71% a nivel global durante 2025.
La respuesta regulatoria en Chile
El fenómeno avanzó con tal rapidez que el sistema regulatorio chileno ya reacciona en dos frentes. Por un lado, la Ley 21.719 de protección de datos personales, vigente desde diciembre de 2026, contempla multas de hasta el 4% de los ingresos globales de una empresa por fallas de seguridad. Por otro, en agosto de 2026 avanzó una ley que obligaría a retirar contenido generado con deepfakes en un plazo de 72 horas. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF), además, ya había emitido una alerta pública en noviembre de 2025 por el aumento de estos fraudes.
Qué pueden hacer las empresas
La recomendación de la industria apunta a capas de defensa combinadas antes que a soluciones aisladas: autenticación multifactor (la implementación de 2FA redujo hasta 99% las brechas de identidad en los casos analizados), verificación de SIM Swap a nivel de red antes de enviar un código de un solo uso, enmascaramiento de números para que los canales de atención al cliente no expongan datos de contacto reales, y sistemas de detección de fraude basados en IA capaces de identificar patrones de voz y comportamiento sospechosos en tiempo real. El propio Informe de Fraude y Seguridad 2026 de Infobip muestra hacia dónde se mueve la industria: el uso de APIs de Number Verification para autenticar usuarios sin fricción creció 378% interanual a nivel global, la verificación de identidad (KYC) automatizada avanzó 88%, y los firewalls de red de la compañía bloquearon el 99,9% del tráfico fraudulento detectado durante 2025.
Marcelo Agustín Rodríguez, Sales Manager Cono Sur en Infobip, señaló: «Los mismos canales que usan los estafadores para sonar creíbles son los que, con la infraestructura adecuada, permiten a las empresas demostrar que son quienes dicen ser. La confianza se construye en cada interacción: cuando un banco o una empresa verifica una SIM antes de mandar un código, o enmascara el número de su call center, le está sacando a la IA de los estafadores su principal ventaja, que es la de generar confianza falsa. En Chile vemos que este salto en la sofisticación del fraude está obligando a las empresas a pasar de una seguridad reactiva a una preventiva, sostenida en datos de red y en inteligencia artificial propia».
Para consumidores y empresas por igual, el mensaje de fondo coincide con el que repiten hoy los bancos chilenos ante cada nueva alerta: ninguna entidad legítima pide códigos, contraseñas ni transferencias urgentes por teléfono o WhatsApp. Frente a un mensaje o una llamada inesperada, la recomendación sigue siendo simple: pausar, no actuar de inmediato y confirmar por un canal alternativo, aunque la voz del otro lado suene, cada vez más, exactamente como debería sonar.
Con Información de g5noticias.cl




